Me
encuentro pasando una semana de vacaciones recorriendo el norte
oriental de nuestra piel de toro. Comencé el viernes por hondarribia
(antigua Fuenterrabia), desde allí me trasladé a Santillana del Mar y
para finalizar, estoy en Cangas de Onís. Bonita ruta de Parador en
Parador visitando los lugares aledaños. Parajes que ya conocía casi en
su totalidad, pero siendo dieciseis años mas joven. ¡Casí nada!.
Me permito cóntaros en esta tregüa que estoy dando a mi cansado
cuerpo, un poquito de lo vivido en estos días, a la par que recomendaros
a quienes no conozcáis estos lugares, o incluso conociendo los mismos,
que no dejéis de daros una y otra vuelta por aquí. ¡Merece mucho la
pena!.
Como os decía arriba, desde hace años, soy un amante de la red de
Paradores Nacionales y he visitado muchas zonas de España peninsular e
insular estableciendo como cuartel de operaciones un Parador.
En esta ocasión viajo acompañado de mi esposa, hijos y parejas
respectivas, que me han dado buenísimos y seguramente irrecuperables
momentos de felicidad que no olvidaré.
Comenzamos el viaje en el parador de Hondarribia (dos días). Situado
en pleno casco histórico de la villa y aunque carente de restaurante, se
puede decir que es un mágnifico edificio, restaurado de forma
magistral.
Denominado Parador del emperador por su historia pasada. Visitamos
Hendaya, para lo que solo hay que cruzar de una orilla a otra del rio.
Pateamos las vetustas e históricas calles de hondarribia, llenando
nuestros estomagos en un restaurante cercano al parador y que se
encuentra saliendo por la puerta de la cafeteria, justo de frente
bajando a la izquierda. ¡Buen sitio!. Visita obligada a Donosti (San
Sebastián) y también a Zarautz. Por el camino vistas maravillosas que al
margen de quedar en la retina para siempre, también han sido
convenientemente fotografiadas, porque no solo de la memoria vive el
hombre.
Segunda estación de penitencia en el Parador de Santillana del Mar
(dos días), como alguien me dijo en alguna ocasión, el lugar de las tres
méntiras (ni es Santa, ni es llana, ni tiene mar), pero anécdota al
margen, es una villa maravillosa tanto de día (2ª foto) como de noche
(foto) y merece la pena visitar con detenimiento.
Precioso casco histórico, muy cuidado y limpio. Desde el mismo
visitamos San Vicente de la Barquera, preciosa villa marinera y de
pescadores, que no puedo dejar de recomendaros. Visita obligada a
Santander (foto), de la que no necesito contaros nada, solo decir que es
una de las capitales mas señoriales del norte.
Por supuesto Comillas, con su capricho de Gaudí (foto) y su
Universidad Pontificia, merecen otra paradiña de la que no nos
arrepentiremos.
Tercera y última por esta ocasión, estación de penitencia, Parador de
Cangas de Onis (mejor dicho de Villanueva de Cangas) (tres días).
Mágnifico emplazamiento a la orilla del rio Sella y lugar que invita al
reposo, sosiego y meditación. Subida a los lagos Ercina y Enol el
miércoles para aprovechar que el jueves ya no ibamos a poder hacerlo con
nuestro vehículo particular por la avalancha humana que esperaban, con
la suerte de estar despejado en la cima y poder disfrutar de un gran
paseo. Os dejo fotografía panorámica en la que podéis ver los dos lagos
(Ercina drcha., y Enol izqda.).
Visita a la cueva de la Santina y la Basílica para comer después allí
mismo a sus pies. ¡Que lugar!, se acaban los adjetivos de admiración
hacia el mismo. Por la tarde fuimos a Arriondas y Ribadesella (foto).
Visita al día siguiente a Oviedo y Gijón, dedicando la mañana a uno y
la tarde a otra. Hoy hemos subido a Tresviso (foto) e intentado lo del
funicular de Bulnes, cosa imposible por la ingente marea humana.
.
La ruta del cares, debe ser lo mas parecido a una procesión por las
miles y miles de personas que salían de Poncebos. Como sea lo mismo pero
a la inversa desde Caín, ¡tela marinera!. Comida en LLanes. Subida al
Puerto del fito del que os dejo una panorámica en la que podéis observar
que el mirador estaba con overbooking. Terminamos recorriendo las
calles de Cangas admirando su magestuoso puente romano.
Ahora procederemos a degustar algunas viandas en el parador y mañana
para evitar atascos de vuelta, retorno a casita, donde si me encuentro
con ánimos, actualizaré el blog y echaré un vistazo a como ha ido todo
el asunto del bolsín.
Me apetecía resumiros mis aventuras vacacionales, que como veréis son
bastante moviditas y de ellas se desprende aquel dicho que decía: “¡Que
cansada es la vida del turista!".















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